Obsesión recaudatoria
En la calle más olvidada y abandonada del casco histórico, donde en su día hubo un vado y después pasó a ser zona de libre estacionamiento de la noche a la mañana ha aparecido una línea amarilla. Así se restan parking a las motos. Lo curioso es que el resto las líneas amarillas, algunas ya casi inapreciables no se han repintado. Y es que la pela es la pela.
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